Conocimiento científico de frontera y transferencia tecnológica para los actuales desafíos de la industria

AC3E en prensa Diario Financiero

Creado en 2014 con la adjudicación de fondos basales -hoy fondos de investigación aplicada- de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), AC3E reúne a la academia, la industria y la sociedad, generando relaciones colaborativas para abordar los desafíos futuros a través del desarrollo de diversos proyectos.

Liderado por la Universidad Técnica Federico Santa María, hoy su conducción también la encabezan científicos y científicas de la U. de Chile y de la U. de Concepción, además de la participación de otras seis casas de estudios chilenas del más alto prestigio.

A través de sus siete líneas de investigación, AC3E desarrolla conocimiento de frontera para generar impacto en tres áreas fundamentales de la industria: Energía y Sistemas de Potencia; Industria Inteligente; y Tecnologías para la Salud.

“La identidad científica de este centro tiene que ver con varios factores; en primer lugar, con la problemática que plantea la sociedad y la industria en particular, lo cual define los problemas de investigación aplicada que no se pueden solucionar sin creación de conocimiento científico. Y esto se encuentra necesariamente ligado al capital humano disponible en el país”, señala Héctor Ramírez, director del AC3E.

Ese conocimiento científico responde a necesidades de diversos sectores de la economía y de la sociedad en su conjunto, generando valor a través de productos que tienen un impacto en el mercado y en la calidad de vida de las personas.

AC3E cuenta con alrededor de 80 integrantes. Cincuenta de ellos son investigadores, y los otros 30 son profesionales encargados de hacer la “traducción” desde la ciencia al sector productivo, desarrollando software, hardware y prototipos que la industria puede adoptar y luego escalar.

Óscar Solar, director ejecutivo del AC3E, afirma: “Nuestro centro proporciona la musculatura de investigación y desarrollo, pero además con la agilidad que la industria requiere para lograr resultados no en 20 años más, sino, por ejemplo, en seis meses. Para ello, es vital contar con un equipo de investigadores multiinstitucionales -que siguen siendo académicos en sus respectivas universidades- con una visión colaborativa”.

Pero AC3E no solo está generando impacto en Chile, sino también más allá de nuestras fronteras. Casos emblemáticos en este ámbito son la adjudicación del desarrollo del software de control para una red de telescopios del Instituto Nacional de Astrofísica de Italia, ubicado en Islas Canarias; y lo propio con un fondo del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, para la creación de un modelo de monitoreo de las cuerdas vocales, proyecto conjunto con la U. de Harvard, el MIT y la U. de Boston.

El desarrollo de conocimiento científico y su trasferencia al sector productivo requieren de la colaboración entre diferentes actores: academia, sociedad civil, industria, y el apoyo estratégico del Estado a través de los fondos de investigación aplicada -los más grandes del sector público para la investigación-, cuyo objetivo es impulsar el desarrollo tecnológico nacional.

Héctor Ramírez complementa: “Esta es la única forma para que la industria local pueda desarrollarse y crear productos adaptados a las necesidades de la sociedad. Hoy día estamos invirtiendo en desarrollar capacidades que mañana nos permitirán competir con productos y empresas de países desarrollados”.